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Lectura de

Philippe Sands

Londres, Reino Unido, 1960

La última colonia

Todo tan lejos

Biografía

Es escritor, abogado y profesor de Derecho Internacional en el University College de Londres. Ha intervenido en destacados juicios internacionales celebrados en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, la Corte Internacional de Justicia, la Corte Penal Internacional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Entre los casos en los que ha participado destacan el juicio al dictador chileno Augusto Pinochet, los crímenes de guerra en Yugoslavia, el genocidio de Ruanda, la invasión de Irak, las torturas de la prisión de Guantánamo y las disputas en torno al archipiélago de Chagos, entre otros. Es autor de los ensayos Lawless World, sobre la ilegalidad de la guerra de Irak, y Torture Team, sobre el uso de la tortura por parte de la administración Bush. Es colaborador habitual de publicaciones como Financial Times, The Guardian, The New York Review of Books y Vanity Fair, y comentarista de la CNN, la MSNBC y el BBC World Service // En Anagrama.

Entrevista

“Parte de mi trabajo es estratégico en este sentido: valoro el orden jurídico internacional y lo que representó el momento de 1945. Quiero cultivarlo, protegerlo y salvaguardarlo, pero me he dado cuenta de que la comunidad del derecho internacional, conformada por Estados, académicos, etc., no bastará para lograrlo. Necesitamos el respaldo de un público más amplio. Ese es el hilo conductor de toda mi obra: la relación entre los grandes acontecimientos políticos, los tecnicismos jurídicos y la dimensión humana” // En revista política&prosa.

Entrevista

“… los escritores tienen un rol fascinante, porque llenan un vacío, una suerte de brecha que existe entre las personas y los acontecimientos, algo que a los tribunales se les escapa. Al narrar una historia, la literatura nos permite acceder a un conocimiento diferente ante la naturaleza de los hechos (…) La literatura tiene, en definitiva, una relación con el Derecho. ¿Acaso un buen libro no es probablemente mucho más útil que un veredicto judicial para generar conciencia?” // En La Nación.

La potencia de la Maxim

A mediados del siglo XIX, aparte de unas pocas factorías costeras, África era la última hoja en blanco en el atlas imperial del mundo. Al norte de El Cabo, las posesiones británicas se limitaban a África Occidental: Sierra Leona, Gambia, Costa de Oro y Lagos; la mayoría de ellas eran remanentes de las batallas a favor y en contra de la esclavitud. Sin embargo, en veinte años a partir de 1880, diez mil reinos africanos tribales se convirtieron en cuarenta estados, de los cuales treinta y seis estaban bajo el control directo europeo. Nunca en la historia humana ha habido una redefinición tan drástica del mapa de un continente. Hacia 1914, exceptuando a Abisinia y Liberia (esta última una casi colonia estadounidense), todo el continente estaba sujeto a alguna forma de dominio europeo. Aproximadamente un tercio era británico. Este proceso se llamaría más adelante “el reparto de África” // Por Niall Ferguson (El imperio británico. Cómo Gran Bretaña forjó el orden mundial).

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Siempre estaba comprando nuevos libros, más rápido, lo reconozco, de lo que mi capacidad de lectura me permitía leerlos. Pero mientras estuviera rodeado de ellos, eran garantes de una vida más amplia, mucho más preciosa y necesaria de la que me veía obligado a llevar cada día. Si era imposible mantener siempre esa vida superior, por lo menos podía tener sus signos al alcance de la mano"

Saul Below

El hombre en suspenso

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